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Un festejo frío para los Profesionales de la belleza este 2020

Un festejo frío para los Profesionales de la belleza este 2020

El próximo 25 de agosto los estilistas, peluqueros, barberos, maquillistas, manicuristas y demás miembros del rubro, conmemorarán su día en medio de un escenario económico difícil generado por el COVID-19 y en plena lucha por mantener a flote sus negocios.

Oscar Alfredo Galeana

2020 en definitiva no será igual a otros años. La dinámica generada a partir de la pandemia mundial del COVID-19 afectó prácticamente todos los sectores productivos y los profesionales de la belleza no quedaron exentos de tal escenario. Por eso, cercanos al festejo de su día el próximo 25 de agosto, la mayor celebración que estilistas, barberos, peluqueros, encargados de uñas, make-up, spas y especialistas en cuidado de la piel, será que sus fieles clientes acudan a sus servicios para de esta manera paliar un poco la difícil situación que encaran en su paulatino regreso a la “nueva normalidad”, en la que en promedio reportan apenas ganancias cercanas al 60 por ciento de lo que obtenían previo a la aparición del coronavirus.

Antes de la aparición de la enfermedad, el octavo mes de cada año significaba un momento de celebración especial para los estilistas, quienes lanzaban ofertas especiales en cortes, peinados o bien, organizaban jornadas especiales de capacitación y formaban alianzas con las principales marcas del mercado para ofrecer descuentos especiales en productos y herramientas, para volver este mes exclusivo para peluqueros, barberos, maquillistas, en fin. La clientela también se beneficiaba de esa actividad dual al disfrutar de excelentes trabajos de sus maestros de la belleza a precios únicos.

Pero este año al parecer no será igual o al menos, las pocas ofertas que puedan presentarse irán más en función de no golpear más la debilitada economía de los especialistas-empresarios, los cuales tras casi cuatro meses de permanecer cerrados por la contingencia, en su reapertura tuvieron que buscar recursos tan sólo para cumplir con las medidas sanitarias obligatorias que las autoridades dictaron con tal de permitirles reabrir. La escasez de parroquianos que buscan cuidar su aspecto personal por temor a contagiarse, es otro bemol que deben resolver para mantener a flote su negocio, ya que sus ingresos en la Nueva Normalidad en el mejor de los casos apenas reportan el 50 por ciento de lo que obtenían previo a la pandemia. Está claro que no es momento para echar vivas al aire.

Ahora bien, el profesional de la belleza es un actividad tan longeva y sólida que seguramente más temprano que tarde superarán este escenario complicado que han vivido a un mes de reiniciar actividades. Pero, desde cuando se celebra el 25 de agosto como el día del Profesional de la Belleza. Hagamos una pequeña remembranza.

La peluquería es tan antigua que desde el antiguo Egipto ya existen vestigios de personas especializadas en el arreglo de barbas y cabelleras, que gozaban de prestigio y respeto. En la época prehispánica de México se sabía de la existencia de los Tecimani, seres que se encargaban de ayudar al texoxotlaticitl o cirujanos, a rasurar las zonas indicadas que serían operadas.

Tras la Conquista a manos de los españoles, la disciplina en la Nueva España se dividió en especialistas para rasurar y arreglar barbas y quienes sólo atendían cabello y otros más que también hacían una especie de médico primitivo ya que entre sus funciones estaban extraer muelas, aplicar sangrías mediante el uso de sanguijuelas y hasta cirugías aún sin contar con permiso para ello. En la Edad Media, la tradición del peluquero y barbero como la mayoría de las labores de esas épocas eran artesanales y el conocimiento se trasmitía del maestro-propietario del negocio a sus aprendices bajo la estructura tradicional de evolución laboral: aprendiz, oficial y maestro.

Pero el momento histórico que delimitó la importancia de la peluquería mundial se le debe al rey Luis IX de Francia, quien durante su gobierno, entre 1261 y 1270, jerarquizó en su corte a su peluquero –entonces la actividad la realizaban gente de la clase baja y, en muchas ocasiones, esclavos–, quien al llevar a cabo un excelente trabajo con el cabello del soberano, en agradecimiento le declaró “hombre libre”; de ahí que se eligiera el día de la santificación del monarca en 1297, como la fecha para celebrar al profesional de la belleza.

Ya para los años subsecuentes surgieron los negocios exclusivos para caballeros –barberías– y los salones para dama, hasta que a finales de los años 60 del Siglo XX la tendencia se volvió unisex con la aparición de las estéticas, por lo que los espacios exclusivos por géneros cayeron en desuso hasta finales de los 90 con la aparición de la tendencia metrosexual del cuidado varonil y más tarde el resurgimiento de las barberías como un modelo de negocio exitoso. Cabe aclarar que el festejo del día del profesional de la belleza varía según el país en Latinoamérica; en Ecuador es el 8 de noviembre, en Bolivia el 21 de octubre, mientras que México, Argentina, Chile, Colombia Paraguay, Perú y Venezuela, lo conmemoran el 25 de agosto.

De acuerdo con el INEGI, en México a finales de 2016 se tenía un registro de más de 316 mil personas ocupadas en disciplinas derivadas del estilismo, con una ganancia promedio 32.8 pesos por hora trabajada; laboran en promedio 38.3 horas a la semana y en cuanto a géneros, los hombres pasan más tiempo en la labor al promediar 42.6 horas,  respecto a las mujeres que ocupan 37.6 horas a la semana en la peluquería. Y sobre su condición laboral, 61.5 por ciento trabajan por su cuenta, 33.8 por ciento son empleados, 4.3 por ciento empleadores y 0.4 por ciento trabajadores no remunerados. Los estados con mayor concentración de estilistas son la Ciudad de México, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Puebla y Veracruz, que abarcan el 50 por ciento del total de trabajadores de la belleza.

Pero más allá de números, estadísticas y anécdotas, la celebración del profesional de la belleza de este caótico 2020 luce frío por decir lo menos. Sería esperanzador ver algún apoyo de las marcas que, lejos de ofrecer descuentos, ayudarían a superar estos días en que se establecerán las dinámicas ente consumidor y negocios en la Nueva Normalidad, ya que de manera indirecta, ellas también se verían afectadas de seguir la dinámica negativa de cierres por ingresos insuficientes.

Como sea, felicidades a todos los integrantes del Sector Profesional de la Belleza, que cuidan nuestra imagen. Y deseamos que más pronto que tarde, mejore su escenario que por ahora, luce desolador por el Covid. Seguramente así sucederá.



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