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A un mes de reabrir, salones tratan de subsistir a las secuelas del coronavirus

A un mes de reabrir, salones tratan de subsistir a las secuelas del coronavirus

Además de tratar de equilibrar sus finanzas por cumplir medidas sanitarias para reabrir, ahora lidian con poca afluencia de clientes, temerosa aún por salir del resguardo.

Oscar Alfredo Galeana

Hace un mes reabrieron los salones, estéticas, barberías y establecimientos profesionales del cuidado de la belleza en la capital del país. La pandemia del COVID-19 pegó a este sector catalogado por las autoridades sanitarias de los de mayor riesgo, por la cercanía en la interacción entre estilistas y su clientela. Lla realidad a 30 días de reiniciar labores con las medidas de prevención sanitaria dictadas por el Gobierno, muestra locales que reportan pérdida de hasta 90 por ciento de su clientela. Aún hay temor de la gente por salir de nueva cuenta a llevar a cabo sus actividades como era antes de aparecer el coronavirus.

Los establecimientos cumplen a cabalidad con las demandas sanitarias sin importar que para cumplirlas, hayan debido endeudarse puesto que más de tres meses sin abrir ni recibir recursos les complicó aún más tanto sus finanzas como aprobar los requerimientos si deseaban tener la anuencia para volver a la actividad. Ahora ya no hay salas de espera con clientes que se distraían con las revistas de la recepción o disfrutando una bebida mientras esperaban su turno. En vez de ello, son pocas personas que acuden con cita previa, con su cubrebocas y portando gel antibacterial y los cuales no pueden estar en el lugar más de una hora.

El mobiliario del salón está dividido con paneles transparentes para resguardar la sana distancia. Los especialistas también debidamente protegidos con cubrebocas y caretas, en todo momento se desinfectan los espacios antes y después de cada servicio y lo mismo ocurre con los instrumentos de trabajo. Pero tanta inversión a favor de la salud de la clientela y el personal del lugar no termina de equilibrar las finanzas, hay quienes apenas recuperan lo mínimo para cubrir los gastos del local (luz. Agua, internet, renta).

El panorama es incierto. Cálculos de la Cámara Mexicana de la Industria del Embellecimiento Físico (Camief) apuntan a que de los cerca de 200 mil negocios del ramo legalmente establecidos, al final de la crisis derivada de la pandemia del COVID-19, cerca del 35 por ciento no habrán sobrevivido la contingencia y habrán cerrado definitivamente, lo que supone un impacto cercano al medio millón de desempleados por esta causa. Cabe recordar que el 30 por ciento de estos negocios los aglutinan la Ciudad de México, el Estado de México y Jalisco.



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