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Estéticas de Europa extreman medidas para reapertura al disminuir COVID

Estéticas de Europa extreman medidas para reapertura al disminuir COVID
Oscar Alfredo Galeana

Europa vuelve de a poco a su cotidianidad tras el pico más alto de impacto provocado por la pandemia del COVID-19 que a la fecha ha afectado a más de 1.62 millones de habitantes en toda la Unión. La actividad económica intenta reponerse y en ese sentido, el sector profesional de la belleza es uno de los más afectados y ahora que se reactiva en las naciones más afectadas por la pandemia, además de recuperar clientela y nivelar sus finanzas sumamente afectadas por la reclusión doméstica, ahora deberá modificar sus prácticas para garantizar seguridad e higiene permanente a sus visitantes, a lo que deberán hacer una inversión extra y debiendo bajar la asistencia en sus negocios.

Debido a que los peluqueros han sido de los primeros en permitir su apertura con la disminución en la rigidez de la cuarentena, y que en su labor el contacto directo con el cliente es más cercano que en otros comercios, las autoridades sanitarias han debido intervenir para crear protocolos que permitan garantizar la sanidad en el servicio. De entrada, todos los clientes deberán reservar su visita al salón vía telefónica, proporcionando datos precisos para que se les pueda rastrear si llegasen a presentarse alguna alteración de salud.

Por ejemplo, en Dinamarca se permitió la apertura de estéticas el 17 de abril, pero en las naciones más afectadas, como Alemania, Inglaterra, Italia o España, la luz verde se dio apenas el pasado 4 de mayo, sin embargo, dentro de las medidas preventivas se les ha obligado a recibir solamente el 30 por ciento de su clientela habitual, con lo que además de recibir sólo gente con previa cita deberán evitar aglomeraciones dentro del local y mantenerse el mínimo posible en el mismo espacio.

Veamos el caso de España, donde los peluqueros deben seguir las normas de la “guía de buenas prácticas” elaboradas por las principales organizaciones representativas del sector y la Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética ibérica (Stanpa). Este nuevo protocolo, llama a brindar servicios mediante la atención individual de los clientes bajo la regla 1-1-1 (una cabina, un cliente y un esteticista), siendo obligatorio tanto para profesionales como clientes el uso de mascarillas individuales, el lavado frecuente de manos haciendo uso de los dispensadores de gel hidroalcohólico, así como el uso de guantes y gafas protectoras o pantalla de protección facial, cuando proceda.

Asimismo, en las cabinas de tratamiento individualizado, los instrumentos y materiales utilizados serán higienizados antes y después de cada cliente, siguiendo el protocolo establecido, mientras que se retirarán los productos de prueba. La guía se recomienda el uso de toallas desechables, que se cubran con material de protección desechable sillones o camillas, entre otras medidas

En tanto, el profesional deberá realizar el tratamiento con mascarilla y guantes desechables y es obligatorio lavarse las manos de forma intensiva antes y después del tratamiento o aplicar soluciones hidroalcohólicas. Además, se proporcionará a cada cliente una bolsa o recipiente individual para que pueda dejar sus pertenencias en un espacio específico habilitado a tal efecto.

Para el caso específico de los tratamientos faciales, se pedirá al cliente que retire cuidadosamente su mascarilla ya en la camilla y se comenzará higienizando profundamente el rostro (cara, cuello y escote) y una vez terminado el servicio, se proporciona al cliente gel o solución hidroalcohólica higienizante de manos.

En tanto, en Alemania se implementó un sistema de cupones previo a la contingencia en la que los clientes podían visitar los salones a cobrar esos vales en cuanto se relajara la reclusión, lo que ha colapsado por momentos a los salones debido a la numerosa asistencia de clientes ávidos de arreglar sus cabellos, muchas veces mal teñidos y/o cortados porque la misma clientela se lo hizo durante su resguardo domiciliario.

La fórmula de los cupones fueron replicados además de las estéticas, por cafeterías, tiendas y restaurantes, lo que supuso que obtuvieran un ingreso excedente favorable antes de tener que bajar sus cortinas, así que pudieron mantenerse a flote en lo que se rebajaba el nivel crítico de la pandemia, aunque ahora en lo que desahogan esos vales prácticamente hacen los cortes gratis, sin contar que la necesidad de mantener la sana distancia les obliga a recibir menos clientes los que por fortuna, no escasean.

¿E Inglaterra? Los mismos protocolos: un cliente por servicio, el uso de cubrebocas y mascarillas del estilista y el cliente y desinfectar todo el instrumental en cada servicio. Muchos profesionales de la belleza lograron hacer servicios a domicilio, pero ahora que ya pueden levantar la cortina, se enfrentan a otros bemoles que el gobierno británico aún no esclarece y necesitan tener certeza al respecto y a la brevedad.

Una cosa es segura: al menos en Europa, el salón que era refugio de charlas cómplices entre peluquero y cliente, por ahora serán cosa del pasado. La sana distancia elimina la antesala, la espera del turno mientras se hojean revistas o se observa la televisión. Es prácticamente de entrada por salida. Todo sea por mantener la salud y vencer definitivamente al COVID-19.



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