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¿Cambiará el Covid-19 la Industria de la Belleza?

¿Cambiará el Covid-19 la Industria de la Belleza?

Adrián Piccone

Me he encontrado en estos días con estilistas desinformados aseverando que “El calor de la secadora mata al Coronavirus” y me parece una irresponsabilidad estar compartiendo información errónea o de “la tía”.

Me he estado informando en grupos de estilistas en países que hasta ahora, han sido más afectados que el nuestro, para adelantarme a la información y cambios que habrá en nuestras formas de trabajar y me he dado cuenta de algunas diferencias entre nuestros protocolos de sanitización y los nuevos caminos que nos dejará el Covid-19.

El ritual para cortarse el pelo en China y otras naciones en plena crisis

Estas son algunas de las normas y recomendaciones en otros países:

  • Las estaciones de servicio tendrán que estar separadas al menos 2 metros entre una y otra; de no ser así, tendrán que separarse con barreras entre cada una.
  • La persona prestadora del servicio debe portar en todo momento cubre bocas y careta o lentes de seguridad.
  • El cliente debe portar en todo momento cubre bocas. Es recomendable tener cubre bocas desechables en empaques individuales para los clientes que no tengan el suyo.
  • Queda restringido el uso de secadoras para el cabello por considerarse un factor de movimiento para el virus.
  • Queda prohibido el uso de bledo o cepillo para sacudir el cabello; se deberá utilizar una cita de papel y retirarlo con la toalla del cliente.
  • Las toallas se utilizan una sola vez por cliente.
  • Se deberá usar una capa o cubridor por cada cliente. lavando o desechando después del servicio.
  • Los clientes no deberán entrar al estudio acompañados.
  • Niños no. Los infantes no pueden estar en brazos del cliente, no deben andar merodeando o tocando cosas y tienen que mantenerse a 2 metros de cualquier otra persona en el estudio.
  • Gel antibacterial al entrar y charola para desinfectar los zapatos.
  • No saludar de beso o mano.
  • El Cliente firma una carta responsiva donde declara no tener síntomas y estar enterado que el salón es un espacio donde se puede contagiar por el flujo de personas.
  • Se pide que se atienda al 25 por ciento de las citas que antes de esta situación solían recibirse.
  • El servicio de lavado se restringe solo para servicios de color o químicos y debe hacerse lo más rápido posible.
  • Se debe desinfectar toda herramienta y estación entre cliente y cliente con barbicida o solución de agua 95 por ciento y cloro 5 por ciento.
  • Deben retirarse las revistas y catálogos.
  • Solo podrán recibirse clientes con previa cita y deberán esperar fuera del salón hasta ser atendidos.
  • Se recomienda llevar un minucioso registro de los clientes con datos de contacto y dirección.
  • Se eliminan las salas de espera.
  • Las puertas del salón deben estar abiertas en todo momento para evitar que sean manipuladas por los clientes.
  • No se deberán usar cinturones para portar herramientas.
  • Se recomienda que el personal tenga un uniforme completo de uso exclusivo en el salón y que deberá retirarse y transportarse en una bolsa sellada para su limpieza.
  • Se deberá retirar el producto en exhibición y solo deberá ser manipulado por el estilista, esto para garantizar una limpieza más sencilla de los espacios vacíos.
  • Se recomienda el pago con tarjeta para evitar contacto.
  • Cuando el pago sea en efectivo, deberá colocarse en una bandeja y desinfectar con alcohol antes de guardarlo.
  • Desinfectar la mesa de recepción o espacios de cobro con cada cliente.
  • Los profesionales deberán lavar sus manos con jabón y al menos por 20 segundos, antes y después de cada servicio al cliente.
  • Los botes de basura deberán ser con tapa y accionados por un pedal.

Evidentemente, esta pandemia va a cambiar la forma en la que trabajamos. Cambiará la percepción del cliente ante lo esencial que es nuestro trabajo y nos acercará a aquellos que se vuelven amistades.

Todos estos nuevos cambios podrían traer consigo un aumento de precios por nuestros servicios, no sólo porque estaremos atendiendo a menos personas por día, sino también por los nuevos insumos que habrá que tener para garantizar la seguridad de nuestros clientes y colegas.

También creo que cambiará el modelo de negocios que tenemos ahora y adaptarnos a un nuevo funcionamiento para un nuevo mundo. Creo que los estudios personales serán más comunes cada vez, que poco a poco los grandes estudios se irán convirtiendo en salones cápsula individuales –como departamentos, en renta–, crecerá la demanda de servicios a domicilio y el modelo “Freelance”. Las clientas aprenderán aún con más dedicación a estilizar su cabello en casa, o hacer su propio maquillaje.



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